No soy switcher, nunca lo he sido, y nunca lo seré…

Mac-LC

SÍ, todo esto es cierto, aunque lo estéis leyendo precisamente en un blog de un grupo de usuarios del entorno Mac, y encima, yo sea socia fundadora y miembro de la junta directiva. Es total y radicalmente cierto, y es así por una razón muy sencilla, nunca he sido usuaria de Windows en el ámbito personal, nunca he tenido un mal llamado PC (porque todos los ordenadores lo son, sean Mac o no), y por tanto no podré ser nunca switcher. Soy mackera, sí, desde siempre, desde jovencita, desde que empecé a dar mis primeros pasos en el apasionante mundo de la informática. Concretamente desde el año 92, justamente desde que entró en mi casa un flamante Macintosh LC. Este cacharrito tan mono, que aún poseo y funcionando, le fue entregado a mi hermana mayor, periodista de profesión, para desarrollar su trabajo en casa, como delegada en Madrid, para una editorial de revistas ubicada en Barcelona. En aquella época era todo un lujo el poseer uno de estos ordenadores en el ámbito doméstico, uno de estos o cualquiera, es más, lo era incluso utilizarlo para algunas empresas. Pero tuve la  gran suerte de que aquella editorial era muy vanguardista en todo lo que hacía, incluso en la manera de trabajar de sus empleados, y utilizaban los ordenadores Macintosh. Cuando le vi encendido, con esa pantalla tan bonita de colores, sus iconitos, su papelera, toda su interfaz gráfica tan intuitiva, me quedé prendada de él, qué maravilla, qué prodigio de aquella época. Yo hasta la fecha, lo poco que había visto era el MS-Dos, en blanco y negro, y un montón de comandos que aprender para poder manejarlo. Es lo que se veía, aunque Windows ya había hecho su aparición, al menos aquí en España, no era de uso común ¿Os podéis imaginar la diferencia tan grande que había entre lo que yo tenía la suerte de estar utilizando, y lo que había visto hasta la fecha? abismal, sencillamente. Mi hermana me dejaba tocarlo, manejarlo, cuando ella no lo necesitaba, y yo gustosamente lo hacía, e iba aprendiendo y adentrándome poco a poco en el maravilloso mundo de la manzana, y también de la informática. Qué fácil y qué rápido empecé a comprender todo, era casi cosa de niños. Tanto fue así que incluso hizo que cambiara mi inclinación profesional, en plena formación por aquella época, y que se decantaba hacia otras vertientes un tanto diferentes a lo que fueron después. Siempre he sido muy creativa, y curiosa también, desde que era chiquitaja y le cogía el costurero a mí madre para hacerle vestiditos a mis muñecas, y martillo y clavos a mi padre para hacerle una camita con cajones de fruta para las mismas muñecas. Eso en el mejor de los casos, pero también estaba el peor, y era cuando abría un reloj, o una radio, para ver cómo eran por dentro, aunque a veces nunca volvía a ser el mismo cuando lo cerraba, esa es la verdad. Este descubrimiento, informático tecnológico, me venía como anillo al dedo, cuántas cosas por aprender y descubrir… y ha marcado mi vida desde entonces. Nunca he podido comprarme otro ordenador que no llevara una manzana como logo pegado en su carcasa, y lo hacía contra viento y marea, ahorrando, gastándome una considerable cantidad de dinero por la mínima cosa que comprase o necesitara. Y arreglándome todo yo sola, menuda práctica de aprendizaje forzoso, aunque encantada de hacerlo, me gustaba y siempre conseguía dejar todo en correcto funcionamiento. La verdad es que he tenido que pasar por épocas muy diferentes a lo que es hoy en día este mundillo, completamente diferentes. Aguantar, sobrellevar, que la gente no supiera ni lo que estaba usando tan siquiera, que no me pudieran pasar nada porque nada era compatible. Ni aplicaciones, ni los formatos de los discos, ni los puertos, ni los periféricos, nada me servía que no fuera Mac, todo estaba lleno de incompatibilidades que iba solventando como buenamente podía en mi islita, que así es como me sentía a veces, en una islita. Incluso la gente cercana a mí, despotricaba de mi obstinación. «Vale», me decían, «para el trabajo es lo mejor, pero cómprate un PC para casa», cosa que hacían muchos profesionales… no sabían lo que me estaban diciendo. Cuando empezó a manejarse más el Windows en España, también lo empecé a manejar yo en diversas ocasiones, y no era lo mismo, nunca ha sido lo mismo. Al principio preguntaba «¿y cómo arrastro aquí?», «no, si aquí no se suele arrastrar (yo todo lo arrastraba)» me respondían, «tienes que darle al botón derecho para ver las opciones» «¿botón derecho? ¿qué es eso?»,  y así con todo, no era lo mismo, no, y creo que nunca lo será. Tampoco quiero menospreciar en este escrito nada, no es mi intención, y respeto mucho a la gente que lo usa, pero para mí no es lo mismo, aunque algunos se empeñen en decir lo contrario. No digo peor, no digo mejor, sólo digo que no es lo mismo. A mí me cuesta muchísimo cada vez que tengo que «lidiar», porque así lo siento, con un PC Windows, nunca encuentro nada y mira que lo busco. Después de ese LC, que mi hermana terminó regalándome, he tenido unos cuantos ordenadores y periféricos más, y ya en los últimos años, también distintos gadget. De todo un poco ha habido y hay. Y aunque Apple ha ido haciendo cada vez los cacharros más asequibles y bonitos, con mejores diseños, he de decir que a mí no me ha importado nunca esto. A mí me gusta el sistema, y me confieso una enamorada de él, un flechazo que está durando unos cuantos años ya como usuaria convencida de un sistema, porque tampoco me considero una fangirl al uso. No adoro a Apple, no adoro su política de empresa, reprochable muchas veces y de la que podría hablar mucho, no adoro al difunto Jobs, tuvo sus cositas y algunas gordas, y ni tan siquiera adoro a los ordenadores mac por muy chulos que sean, que lo son… yo, por encima de todo, adoro al Mac OS, y me encanta la tecnología en general. Las cosas, como decía, han cambiado mucho. Si me hubieran contado esto hace unos cuantos años no me lo hubiera creído, yo, socia fundadora de un grupo de usuarios Mac de este calibre, permítaseme la licencia… increíble. Salí de mi islita por la puerta grande, el barco que me trasladó a otro sitio muy diferente fue Puromac ya hace casi 5 años, y desde entonces nunca me he vuelto a sentir sola, y ahora menos que nunca… Gracias a todos :-). NOTA: pido disculpas si algunas personas pensaban que estaban sufriendo una especie de déjà vu al leer este post, en título y contenido… una vida vivida siempre es la misma… 😉
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2 Comments
Leonardo Galán

Muy bonita historia! También en mi caso tener mis primeras experiencias con un Mac fue lo que me fuera claro lo que iba a estudiar: la informática, y a pesar que tuve un tiempo oscuro, por que si tuve que comprar un Pc con windows, pero afortunadamente en el 2007 con el iMac volví a la excelente experiencia de estar rodeado de dispositivos de la manzana y disfrutar de un ecosistema que a fecha no lo tiene ninguna otra compañía tecnológica, de tal forma que ¡Funcione!

¡Muchas gracias Leo por el comentario! 🙂
La verdad es que como digo en la entrada el Mac es diferente, todo es diferente… y funciona, claro que funciona. Interesante también tu historia.
Hoy en día, creo que las cosas en algunos aspectos están mucho mejor en torno a la manzana. Lo de estar en el Gumcam, sobre todo por las personas ¡es genial! 😉

Un abrazo…

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