Y abrí los ojos

Ojo con pupila logo AppleOs voy a contar el camino que recorrí hasta llegar a ser un convencido usuario de los productos de la manzana mordida. No os asustéis que es un camino corto y seguro que recorrido por muchas de las personas que estáis leyendo este texto.

Con trece a√Īos tuve mi primer contacto con un ordenador; un ZX Spectrum que hizo de mis tardes y fines de semana una experiencia √ļnica. Que a mi tierna edad (los trece a√Īos de antes no son los trece de ahora) alguien acatara mis √≥rdenes, aunque fuera una m√°quina, era algo increible. El gusanillo por la inform√°tica se apoder√≥ de mi y ya nunca me abandonar√≠a.

Luego vinieron otros equipos: un Amstrad CPC6128, un PC Inves, un par de cl√≥nicos… hasta llegar a mi actual Macbook Pro de ¬Ņ2010?, pero no nos adelantemos.

Desde que pas√© del Amstrad al PC siempre estuve rodeado de los sistemas operativos de Microsoft en sus diferentes versiones. Primero con MS-DOS y Wordperfect para los apuntes y trabajos de clase y luego con los Windows en el entorno profesional. Era un usuario convencido y hasta evangelizador. La breve experiencia que tuve con un iMAC G4 (la l√°mpara) me reafirm√≥ en mis ideas; un ordenador de Apple no era para mi. No me gustaba que el men√ļ superior cambiara dependiendo de la aplicaci√≥n que estuviera abierta, los atajos de teclado no me convenc√≠an, en fin… renegu√© del iMac y de todo lo que oliera a Apple.

Pasaron los a√Īos y lleg√≥ Windows Vista. En mi opini√≥n el punto que hizo que muchos usuarios se plantearan el dar el salto a otros sistemas operativos. Al menos ese fue mi caso. En ese momento yo segu√≠a dando la espalda a Apple y la √ļnica alternativa a mi alcance era Ubuntu. As√≠ que ni corto ni perezoso me anim√© a instalarlo en una partici√≥n compartida con el Windows XP que ten√≠a en el port√°til de aquella √©poca. Debo decir que me gust√≥ mucho este sistema operativo, pero todav√≠a le quedaba ese punto de tener que acudir demasiadas veces a la l√≠nea de comando para configurar alg√ļn dispositivo o servicio. Utilic√© dos o tres versiones hasta que Apple y yo nos encontramos.

Existe un momento en la vida de todo inform√°tico en la que se plantea la siguiente situaci√≥n; “estoy harto de pelearme con los ordenadores y las aplicaciones en el trabajo, quiero llegar a casa y no tener que luchar contra configuraciones e incompatibilidades. Quiero darle al bot√≥n y que funcione”. Ese momento me lleg√≥ un poco despu√©s de que mi pareja me regalara un iPod Nano de Segunda Generaci√≥n de 8 Gb. Aparte del dise√Īo tan bonito ese trasto siempre funcionaba. Pasara lo que pasara siempre ten√≠a mi m√ļsica disponible.

Luego llegó EL MOMENTO.

Con el iPod descubr√≠ los podcast. Empec√© a escuchar muchos de tecnolog√≠a y en ellos se hablaba, en gran medida, de los productos de Apple. Poco a poco iban calando en mi las experiencias de otras personas con los productos de la manzana; todas estaban encantadas, todo parec√≠a funcionar bien sin demasiados problemas… Lleg√≥ un momento en el que me dije que ten√≠a que darle otra oportunidad. Hasta que me decid√≠, y tuve el dinero suficiente para comprarme un port√°til de Apple, las nuevas versiones de sus ordenadores segu√≠an apareciendo. Y lleg√≥ el iPhone y todo cambio. Intu√≠ que Apple ya no ser√≠a nunca m√°s una compa√Ī√≠a que fabricaba ordenadores y reproductores de m√ļsica. Hab√≠a algo m√°s detr√°s y yo quer√≠a experimentarlo.

En Junio de 2010 adquir√≠ un Macbook PRO y comenc√© a experimentar, a investigar… a volver a disfrutar de que las cosas funcionaran a la primera. Ya estaba cansado de pelear contra la inform√°tica, quer√≠a que la inform√°tica me sirviera a mi, no yo a ella. Como dice mi se√Īor padre: “Cuando eres joven eres pir√≥mano y cuando te haces mayor, bombero”. Mi √©poca de “pir√≥mano” hab√≠a pasado; aquellas tardes interminables investigando por que tal o cual aplicaci√≥n no funcionaba o por que el bluetooth del port√°til no conectaba con mi m√≥vil ya no me divert√≠an. Estaba cansado y quer√≠a que las cosas funcionaran sin m√°s. Ya no dispon√≠a de tiempo ni quer√≠a ser esclavo del ordenador y su mantenimiento, quer√≠a que funcionara. Otras obligaciones me reclamaban… llegu√© a convertirme en “bombero”.

Luego llegaron m√°s productos: iPhone, iPad, Apple TV, Airport Extreme… pero eso ya son otras historias y habr√° otros momentos para contarlas.

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